El verdadero Desafío de los hombres

arbol-corazn_25503844966_o

“Conozco a un hombre que preferiría morir a decirle a otro hombre que está sufriendo”

Justin Baldoni

Ted talks

 

Las mujeres estamos cansadas, agotadas, rabiosas, dolidas en lo más profundo de nuestra alma; estamos hartas de los hombres que esparcen violencia vestida de masculinidad a costa de nuestra vulnerabilidad, nuestra feminidad, nuestra necesidad de ser vistas y valoradas.

Y son muchos los hombres que también están agotados de tener que seguir representando papeles con los que interiormente no están de acuerdo, porque van en contra del sentimiento profundo de que las cosas se pueden hacer de una manera diferente (ver Justin Baldoni, Ted talks)

Hombres sensibles que son capaces de llorar si se sienten tristes o emocionados,  hombres que pueden demostrar amor y fidelidad a sus esposas sin temor a ser tachados de poco hombres, hombres comprometidos con la crianza de los hijos y hombres que tienen la valentía de explorarse internamente para descubrir de dónde viene la necesidad de ser machistas, violentos, insensibles o promiscuos sexualmente para poder encajar dentro del estereotipo de lo que “debe ser un hombre” según los modelos inconscientes transmitidos de generación en generación.

Es tan real como absurdo que ser “aceptado” por los hombres de “la manada” (amigos o familiares) sea una necesidad profunda inconsciente de muchos hombres, que los lleva a cometer errores y barbaridades como las que sacuden el alma femenina por éstos días en todo el mundo, situaciones que en la mayoría de los casos no tienen la difusión que deberían porque el miedo, el pánico al rechazo hace callar el dolor y vergüenza de las mujeres, haciendo del problema un iceberg que nos hunde como humanidad en las profundidades de la maldad y la decadencia.

Desafortunadamente, todos, de alguna manera, nos hemos ido acostumbrando a los estereotipos que esconden la violencia contra las mujeres. Nos dejamos deslumbrar por el conocimiento, el dinero, el poder, la fama de personajes que ocupan cargos importantes, y que aprovechan sus posiciones para ejercer una sutil o marcada vejación de los valores femeninos,  y es lamentable que tantas personas en el mundo crean sólo lo que la publicidad les quiere vender, negándose a ver la evidencia de abuso, maltrato, violencia y pobreza de valores humanos que se esconden tras la máscara de éxito o visibilidad en los medios.

En mi labor de terapeuta he sido testigo del inmenso dolor de las mujeres abusadas y violentadas, y he visto el dolor de algunos hombres también; he escuchado su llanto de tristeza, frustración y culpa al verse enredados en una maraña de condicionamientos y arquetipos transmitidos de generaciones anteriores, que posiblemente en épocas antiguas necesitaban la violencia y la insensibilidad para sobrevivir en la guerra o en terrenos hostiles, pero que en la época actual han perdido validez y ellos no saben cómo quitar de su inconsciente. Sufren porque no encajan en el esquema conocido y la necesidad de pertenencia al grupo masculino los hace quedarse congelados emocionalmente.

He visto también las heridas de los hombres producidas por mujeres de corazón duro, madres especialmente que les enseñaron a punta de frialdad a no establecer lazos profundos con las mujeres ni a involucrarse con los hijos demasiado porque “esa es labor de mujeres”,  enseñanzas que son producto de sus propios patrones heredados o sus heridas emocionales  sin sanar.

Y entonces las relaciones de hombres y mujeres se muestran como un campo de batalla en una guerra que no tiene fin porque los más perjudicados son los hijos, la siguiente generación de hombres y mujeres que también tendrán dificultades a la hora de amar, establecer vínculos profundos o ser conscientes que se puede demostrar afecto, expresar sentimientos o ser buenos hombres sin perder la esencia de lo que nos define como hombres y mujeres.

También he tenido la fortuna de conocer hombres que se han permitido a sí mismos ser tiernos y sensibles sin perder un átomo de masculinidad, y  algunos que han decidido en determinado momento de su vida (muchas veces después de una gran caída…) empezar a vivir de una manera más real, sin máscaras y eligiendo agradarse primero que todo a ellos mismos.

He visto “islas” de hombres fantásticos intentando derrumbar los estereotipos de la masculinidad y honro profundamente su valentía, imaginación y aplaudo sus iniciativas. Cada vez somos más las mujeres que preferimos hombres conscientes no tan perfectos en la superficie, que se alejan del estereotipo trillado de “macho alfa” y son capaces de vernos y valorarnos en lo que somos: seres también en construcción con un alma sensible que necesita ser escuchada.

Es hora de que TODOS los seres humanos digamos #Basta #Niunamás y el tema se vuelva real y no sólo una tendencia, para que la violencia entre hombres y mujeres se pueda sanar desde lo profundo y podamos tener un futuro diferente, uno donde el #metoo desaparezca totalmente del mundo real y del mediático.

Queridos hombres: Como mujer les digo que puedo ver el dolor que han llevado ustedes también, la culpa, la carga generacional que tienen y puedo dar testimonio de un grupo creciente de hombres que han sido capaces de decir #nomasviolencia y han decidido escoger cómo quieren vivir de ahora en adelante desde un estado de conciencia diferente sin necesidad de renunciar a ser exitosos, y más bien encontrando una manera más real de ser felices.

Queridas mujeres: Sigamos uniendo nuestras voces y nuestra imaginación para construir una realidad donde los valores humanos y la igualdad sean los pilares de la sociedad, y donde podamos ser escuchadas y escuchar sin necesidad de dolor y tragedias previas que nos enluten el alma.

Somos instrumentos de amor y consciencia con la capacidad de elegir cómo educamos a nuestros hijos y de qué manera queremos relacionarnos y vivir, y la única forma de hacerlo es sanando nosotros primero.

Queridos hombres cada vez más conscientes: Los acompaño en este desafío que es el más importante de todos los que puedan enfrentar, el de hacer “el largo camino de la cabeza al corazón”, con los errores, caídas o laberintos emocionales a los que se enfrenten durante el recorrido.

Todos, de alguna manera y en algún momento, nos hemos equivocado, las mujeres hemos perpetuado sin querer nuestro papel de víctimas para añadirle munición a la guerra, y también tenemos ahora la oportunidad de decidir ser más conscientes para dejar de pasar estereotipos que sólo nos hacen daño a todos.

Es hora de despertar, hacer consciencia, comportarnos de manera diferente, volver real el #niunamás y como dice Justin Baldoni “en lugar de enseñar a nuestros hijos a ser niños valientes o niñas bonitas, podemos quizás enseñarles a ser buenos seres humanos”.

Para todos: Es tiempo de emprender el descubrimiento y la conquista del territorio más importante, el de nuestro propio corazón, lugar donde es posible la Paz y donde está el origen de la verdadera Felicidad.

Marcela Salazar González

Un comentario sobre “El verdadero Desafío de los hombres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s